Nuestra última visita en Tenerife hace una semana, me permitió hacer algunas fotografías de un cielo realmente maravilloso, en comparación con lo que estamos acostumbrados en estas otras latitudes. Todos los días unas nubes impresionantes, incluso lloviendo, pero esa noche, una vez pasamos de los 2000 metros de altura, se abría un cielo limpio sin turbulencia que permitió observar multitud de objetos que incluso se veían impresionantes con el ETX70 de Meade.
Un nuevo miembro en la familia astronómica, se llama Canon EOS400D y constituye el siguiente paso, el siguiente eslabón de la cadena para continuar avanzando y alcanzar nuevas metas.
Son ya varios años desde las primeras imágenes con una cámara compacta y la webcam, algunas casi ridículas pero muy significativas para mi, y aunque casi carentes de valor científico, me servirán para ver todo el progreso. Me llevo la experiencia de esas primeras tomas para continuar ahora con instrumentos algo más sofisticados, escudriñando el Universo para comprobar por mi mismo, si es verdad que ahí fuera están todas esas cosas maravillosas de las que oigo hablar.




