Uno de los objetos de cielo profundo más asombrosos al alcance de cualquiera porque es visible a simple vista. Con equipos muy modestos, incluso prismáticos, podemos darnos cuenta de que lo que estamos viendo es realmente extraordinario.
Hasta ahora no habÃa conseguido una fotografÃa con cierta calidad y no es que esta sea asombrosa, pero al menos he conseguido un detalle aceptable de las estructuras.Situada en la majestuosa constelación de Orión, justo al sur del conocido Cinturón. A simple vista puede verse entre dos estrellas, dibujando en el centro una zona muy brillante a la que notamos algo extraño, no es puntual y su brillo no es uniforme.
En estas pantalla se puede navegar por la zona de forma interactiva, la primera ventana es un mapa y la segunda son imágenes reales del Digitized Sky Survey. Pasando el cursor por las ventanas podrás obtener más información de cualquier objeto y sus coordenadas.
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En cuanto usamos algún instrumento óptico la cosa cambia, desde luego con telescopio es una experiencia increÃble y no hace falta algo enorme, la primera vez que lo pude observar fue con un ETX70 desde un cielo bastante limpio y me quedé pegado al ocular.
Ya en aquella época tenÃa claro que mi futuro en esta afición tenÃa que pasar por la fotografÃa y sin más medios que la compacta digital, le tiré a pulso estas imágenes. Hoy suponen únicamente un momento anecdótico, pero os puedo asegurar que no esperaba sacar absolutamente nada y recibà a cambio un atisbo de la nebulosa impresa en la pantalla mostrando algún color. De verdad que fue tremendo y curiosamente muy parecidas a las primeras imágenes tomadas de M42 por Henry Drapper en 1880.
Se encuentra a unos 1300 años luz de distancia y su tamaño ronda los 25 años luz de diámetro. Es una auténtica fábrica de luz, nube de gas enorme guarderÃa de estrellas muy jóvenes que le dan ese brillo espectacular. En su interior hay cosas maravillosas en constante formación como los conocidos discos protoplanetarios, zonas donde la materia se está concentrando en torno a las estrellas y en el futuro podrÃan crear planetas en torno a ellas. Es curioso también observar burbujas en la que se hace evidente el arrastre de las nubes de gas impulsada por los vientos solares, incluso en fotografÃas como la que he obtenido.
En su interior, en el núcleo de la nebulosa se encuentra lo que conocemos con el nombre popular del Trapecio (por su forma aparente) compuesta por 4 estrellas bien visibles siendo a su vez dos de ellas binarias, solo observables en noches muy claras y con instrumentos modestos. En la imagen que ahora os presento, he intentado cuidar mucho el centro de la nebulosa para intentar no quemarlo y apreciar aunque a duras penas, esas 4 estrellas del conjunto. Es un brillo tan enorme que en fotografÃa de larga exposición la imagen se quema en cuestión de segundos impidiendo ver claramente esta zona, es necesario construir una imagen HDR (High Dynamic Range o fotografÃa de alto rango dinámico) a partir de varias individuales con tiempos de exposición distintos, para lograr en su conjunto una imagen lo más definida posible. Además de la nebulosa principal le acompañan M43, el pico prominente que le sale a M42 y la nebulosa del catálogo NGC con el número 1977 también conocida de forma popular como “El Corredor” por la marcada zona oscura entre las dos brillantes nubes de gas azulado (como veremos en las imágenes siguientes).
Las fotografÃas a M42 son impresionantes incluso con tiempos muy cortos; a partir de 10 segundos ya tenemos una gran definición en el núcleo mostrando colores perfectamente definidos y por supuesto, con un buen enfoque obtendremos una clara imagen de las 4 estrellas del Trapecio. En las imágenes obtenidas con ETX70 y webcam, apilando un buen número de fotografÃas individuales puede llegar a sorprenderte, como puede verse en la galerÃa de objetos de cielo profundo que hice algún tiempo. Lógicamente con webcam no se puede esperar una gran definición pero aún asà los colores y formas se hacen patentes, sorprendiendo rápidamente su variedad, tonalidades rojizas, verdosas, azules y moradas, todo un arco iris interestelar fácilmente explicable, cantidad de radiación que se está emitiendo en las diversas longitudes de onda por el gas ionizado y las estrellas. Y esperamos que esto continúe asà durante al menos 100.000 años, cuando los vientos estelares hayan expulsado gran parte de la nebulosa que vemos hoy y quede atrás quizá otro precioso objeto similar al cúmulo abierto de las Pléyades.
Obtención de imagen y procesado
En cielos no demasiado limpios como es el caso, a unos 70 kilómetros de Madrid y luz urbana circundante no se pueden estirar mucho las exposiciones porque finalmente el ruido prevalecerá sobre la señal útil que intentamos captar.
Ya habÃa hecho pruebas en otras ocasiones y aunque podrÃa haber intentado tiempos mayores, debido a las limitaciones (holguras) de la montura preferà asegurar el máximo número de tomas, disparar más de menor tiempo en vez de pocas de mucho tiempo.
Ya he comentado antes a este respecto que para poder tener una imagen con detalles en toda la estructura, es preciso mezclar fotografÃas de distintos tiempos lo que conlleva un trabajo mucho mayor a pie de telescopio y sobretodo después en el post procesado. Decidà realizar fotografÃas de 10 segundos para asegurar el trapecio, fotografÃas de 30 segundos para poder captar detalles en la estructura de la nebulosa y por último fotografÃas de 4 minutos con el fin de captar todo el entorno de nebulosidad circundante. Quizá no haya sido suficiente o quizá hubiera sido algo más fácil con 5 minutos, pero un procesado de la imagen final resultante de forma exigente permite sacar detalles que no podÃa imaginar. El apilado/registro de las imágenes en RAW (directas de cámarasin comprimir) las realicé con Deep Sky Stacker, seguidamente las imágenes resultantes las cargué en Photoshop para poder componer la imagen HDR de forma manual.
Existen técnicas de apilado de imágenes para HDR de forma automática pero quizá, por ser tomas apiladas sin metadatos no resulta sencillo. El uso de máscaras de imagen en Photoshop se hace imprescindible para proteger las zonas que queremos conservar, en este caso la zona del núcleo central obteniendo finalmente una imagen única con todos los detalles listos para procesar.
El procesado posterior lo he realizado Ãntegramente con PixInsight versión Core; le he dedicado mucho tiempo a este programa durante este mes para aprender ciertas técnicas que realmente me han llamado la atención. Ya en su versión LE (no disponible actualmente) algunas herramientas ponÃan de manifiesto la gran potencia del programa como la popular DBE, que se hace imprescindible para eliminar gradientes de color en fotografÃas realizadas generalmente en zonas urbanas. Mi ilusión particular es la de realizar el procesado completo de la imagen con una sola aplicación y PixInsight a mi parecer es la más indicada para ello, porque tiene módulos casi especÃficos para el tratamiento de fotografÃa astronómica.
En las imágenes que podemos ver junto a estas lÃneas se muestran las distintas tomas obtenidas al apilar las de tiempos idénticos. No están procesadas de ninguna manera y es tal y como salen del DSS y a pesar de todo nos muestran perfectamente lo que he intentado explicar, la de 10 segundos permite apreciar la zona central mientras que salta a la vista que la de 4 minutos aparece totalmente quemado, además de un ruido bastante elevado en toda la imagen provocado principalmente por la contaminación lumÃnica desde donde se ha obtenido. No obstante, es alentador saber que un solo toque de histograma con cualquier aplicación puede presentarnos una imagen preparada para el postprocesado puro y duro como la que vemos a continuación, a primera vista con detalles periféricos insuficientes de la nebulosa pero una zona central bien definida, incluso distinguimos con facilidad los colores de algunas estrellas y zonas brillantes.
Pues bien, casi 2 semanas de prueba y error, peleas con el programa, ayuda de compañeros más experimentados, lectura de manuales, tutoriales y toda clase de información por Internet relativa a PixInsight, han dado como resultado esta imagen yo dirÃa que nada despreciable y aunque mejorable sin duda, hace no demasiado tiempo ni hubiera soñado conseguir.
El postprocesado conlleva muchos pasos, decenas de ellos, algunos claramente determinantes para el final de la toma y otros que modifican quizá Ãnfimas caracterÃsticas de algún elemento que en particular no detalla, pero ayuda sin duda a que el aspecto general sea el que esperaba. En Internet podemos encontrar multitud de estas imágenes, algunas completamente diferentes en color; hay que recordar que cualquier elemento fÃsico puede influir en la imagen de forma muy distinta, empezando por el telescopio, la cámara usada y el tipo de procesado final. Por supuesto el astrofotógrafo (en este caso yo) también influye de manera determinante porque quizá sin quererlo tendemos a hacernos una idea de lo que queremos obtener y guiamos nuestros pasos en esa dirección.
De todas formas está claro que la imagen es la que es, se consigue capturar en directo desde el cielo nocturno y podemos disfrutar de ella siempre que queramos, dejando volar nuestra imaginación pensando en las maravillas que tenemos ahà fuera, tan lejos y tan cerca al mismo tiempo.
Imagen a tamaño original
Esta toma tiene un procesado distinto al anterior, algo menos agresivo para poder navegar tranquilamente por la imagen y apreciar detalles sutiles que en una imagen tratada para publicar a un tamaño menor (como la anterior), podrÃan perderse.
La Gran Nebulosa de Orión
Distancia 1300 años luz aprox.
Constelación Orión
Situación aproximada: AR: 05h 35m Dec: -05° 23′ 28”
Magnitud aparente: +3.0
Tamaño aprox.: 65×60 arcmin
Telescopio: Meade LXD75 Newton 6? 752mm f/5
Guiado: FirstScope de Celestron 76/350mm + QHY5. PHDGuiding.
Cámara: Canon EOS400D
Exposiciones: 37 de 4 minutos + 30 darks. 21 de 30 segundos + 15 darks. 20 de 10 segundos + 20 darks. Flats y Bias.
Sensibilidad: ISO 800
Apilado y proceso: DSS, Photoshop, PixInsight.
Lugar: El Escorial, Madrid.
Fecha: 05/11/10










