Uno de los grandes problemas con los que nos encontramos los astrofotógrafos con cámaras réflex es que las baterías se agotan y hay que estar pendiente de cambiarlas cada cierto tiempo. En mi caso supone un problema porque al no tener una montura demasiado robusta, podría moverla e incluso cambiar el punto de foco al manipular la cámara para realizar el cambio. Definitivamente, lo ideal es que la cámara aguante todo el tiempo que dure la sesión fotográfica y eso lo podemos conseguir de una forma muy sencilla y por muy poco dinero. Veamos cómo…
En Tenerife, el día 10 de enero de 2011 sobre las 04:00 de la madrugada comencé a realizar disparos con la CANON EOS400D y el ETX70 a este precioso cúmulo situado en la constelación de Cáncer. Hicieron falta 50 fotografías de 30 segundos para conseguir este resultado.
Cualquiera que realice fotografía estará de acuerdo que uno de los aspectos más importantes es el enfoque. En fotografía astronómica yo diría que incluso más, porque conseguir un enfoque perfecto de lo que vamos a fotografiar puede definir el ver o no ver lo que intentamos fotografiar y es por tanto sinónimo del éxito o el fracaso en nuestra intención.
La fotografía que más trabajo me ha llevado hasta el momento con el ETX70, solo posible gracias a cielos oscuros como los de Tenerife (El Portillo) en mi última visita entre el 5 y el 11 de enero, coincidiendo con Luna nueva y un tiempo espectacular, cielos despejados los 3 días de observación, dos de ellos dedicados casi en exclusiva a este objeto. Y es que la famosa cabeza de caballo es difícil de retratar en zonas donde la contaminación lumínica es relativamente alta.
Recientemente he adquirido de segunda mano un filtro aplanador que en teoría debería corregir la coma de las estrellas en los bordes de todas las fotografías. Estaba un poco harto de tener que recortar la imagen para disimular ese engorroso efecto producido por los espejos del telescopio y su forma paraboloide.



